Opinión

MEDIACIÓN CULTURAL PARA LA INFANCIA

🎨¿Puede una niña o niño de seis años disfrutar una obra de arte contemporáneo? ¿O entender qué es un códice medieval? Claro que sí. Solo necesita una buena mediación cultural.

Hoy, hablar de mediación cultural para la infancia no es un lujo ni una opción extra. Es una necesidad educativa, social y cultural.

No es solo “explicar cosas para niños”.

La mediación cultural con infancia es una forma de conectar a este público con el arte, el patrimonio y la cultura desde su mirada, su lenguaje y sus formas de aprender. Significa traducir, pero también generar experiencias, emociones y preguntas.

Hablamos de talleres, visitas participativas, recorridos sensoriales, materiales didácticos o incluso juegos interactivos… Pero también hablamos de una actitud: poner a los niños y niñas en el centro como sujetos activos, no como público pasivo.

Pero ¿Qué implica una buena mediación cultural para la infancia?

Desde mi experiencia:

Escucha: partir de lo que ya saben, sienten y preguntan.

Diseño inclusivo y accesible: adaptado a distintas edades y necesidades.

Evaluación constante: ¿estamos conectando? ¿Estamos despertando algo?

Y ¿Qué ocurre si no hacemos una buena mediación cultural en la infancia? Pues que la cultura se vuelve inaccesible, lejana, aburrida o incluso intimidante para los niños y niñas. Se rompe el puente que puede unir su experiencia cotidiana con lo que pasa dentro de un museo o un aula…

Invertir en mediación cultural para la infancia es una estrategia clave para educar, incluir y transformar. No hay público más honesto, curioso y abierto que los niños y niñas. Solo hay que hablarles en su idioma (sin caer en escenificaciones vergonzosas o forzando el discurso), y el resto… viene solo.


La Historia del Arte importa (hoy) más que nunca

🎨La historia del arte – a pesar de la persecución actual a la rama de las humanidades- no es un álbum viejo de obras artística ni una lista eterna  de fechas y nombres inútiles… más bien es un instrumento para  entender el mundo. Desde nuestro tiempo presente.

Cada obra cuenta una historia. Pero sin contexto, muchas se quedan mudas. Ahí entra, precisamente,  el arte de mirar con sentido, y también el de hacer de puente…y  mi aportación a esta forma de «hacer» historia del arte que defiendo es mediante mi labor profesional desde la mediación cultural.

Hoy, más que nunca, necesitamos profesionales capaces de traducir ese lenguaje visual que nos rodea al lenguaje humano actual. Sin complejos: Personas con formación  en arte y cultura que conecten  obras con emociones, que generen preguntas más que respuestas. Porque en un mundo saturado de imágenes, entender  lo que vemos es un acto revolucionario.

…Al final, en un mundo tan visual, saber mirar puede cambiarlo todo.

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🎨A día de hoy es innegable que los museos y centros patrimoniales y culturales, se han consolidado como espacios de aprendizaje en los que convergen múltiples metodologías pedagógicas orientadas a promover lo que se ha venido a denominar la participación activa y el aprendizaje significativo.

Desde mi trayectoria profesional en distintos museos y espacios culturales, las metodologías como las experienciales, basadas en el diálogo, la tecnología o la gamificación son muy efectivas y permiten a los visitantes no solo recibir información, sino también ser protagonistas de su propio proceso de aprendizaje.

Considero que el desafío de estos espacios radicará en continuar innovando en sus enfoques educativos, garantizando a su vez la inclusión y accesibilidad para todos los públicos.

¿MERECE LA PENA ESTUDIAR HISTORIA DEL ARTE?

🎨Hace pocos días, en un ámbito informal con otros compañeros profesionales en el ámbito cultural, debatíamos sobre la precariedad y temporalidad de nuestro sector en España versus la formación académica que sumábamos y la experiencia laboral.

En un punto de la conversación, nos dimos cuenta que todos éramos historiadores del arte como base a otras formaciones y especializaciones.

-«Pero ¿Merece la pena?»- preguntó en voz alta un chico del grupo.

-(SILENCIO)- Así de elocuente fue la respuesta.

Desde entonces, le estoy dando vueltas en la cabeza….

Como educadora cultural considero que la enseñanza de la historia del arte es fundamental para comprender y valorar la cultura de diferentes sociedades a lo largo del tiempo. Sin embargo, muchas veces la educación formal no logra despertar el interés y la curiosidad necesarios para aprender y apreciar esta disciplina. Es por eso que los métodos de enseñanza informales pueden resultar muy útiles y efectivos para transmitir los conocimientos artísticos de una manera más creativa y motivadora. Y ese es el punto de partida para desarrollar mi trabajo: el ámbito de la educación informal y experiencial.

Uno de los métodos más utilizados para enseñar historia del arte de manera informal es a través de las visitas a museos, galerías, centros culturales, etc. Estos espacios permiten a los estudiantes en concreto y a cualquier visitante, entrar en contacto directo con las obras de arte, observarlas de cerca y apreciar sus detalles. Además, los museos suelen organizar exposiciones temáticas y didácticas que facilitan la comprensión de los contextos históricos y estilos artísticos. Muchos de ellos, acompañados de actividades para distintos tipos de visitantes.

Otra forma de enseñar historia del arte de manera informal es a través de la visita a lugares históricos. Pasear por una ciudad antigua, recorrer las calles y plazas donde han dejado huella grandes artistas y arquitectos, permite comprender mejor el contexto en el que surgieron las obras de arte y sus influencias. Además, estas visitas suelen estar acompañadas de guías especializados que ofrecen explicaciones y anécdotas interesantes que enriquecen el aprendizaje.

Además de las visitas a museos y lugares históricos, existen otras formas informales de enseñar historia del arte. Por ejemplo, los libros y documentos históricos son una fuente inagotable de conocimiento. Leer biografías de artistas, estudios críticos y catálogos de exposiciones puede ser una excelente manera de adentrarse en el mundo del arte (aquí, el papel de las bibliotecas locales es esencial). También es recomendable acudir a conferencias, charlas y debates sobre historia del arte que se suelen organizar en centros culturales y universidades. Estos eventos permiten conocer las investigaciones más recientes y establecer un diálogo entre expertos y aficionados al arte.

Asimismo, los métodos de enseñanza informales pueden aprovechar las nuevas tecnologías para acercar la historia del arte a un público más amplio y diverso. Los recursos digitales como páginas web, podcasts y aplicaciones móviles ofrecen la posibilidad de acceder a imágenes de obras de arte, escuchar conferencias y recorrer virtualmente museos y lugares históricos (para ello, las instituciones deben velar por una red de programas y actividades culturales). Estas herramientas permiten aprender de manera autónoma y atractiva, convirtiéndose en una excelente opción para aquellos interesados en la historia del arte que no pueden acceder a los recursos tradicionales.

Por lo tanto, sí merece la pena seguir apostando por hacer llegar la historia del arte a todos y poner en valor esta disciplina a la sociedad.

¿QUÉ ES SER «EDUCADORA CULTURAL»?

🎨Para ser educador/a cultural, considero que se requiere tener conocimientos sólidos sobre diferentes manifestaciones culturales, como la música, las artes visuales, el teatro, la literatura, entre otros, lo que abarca ampliamente estudios del ámbito de las Humanidades (tan devaluadas hoy día) . Además, es necesario poseer habilidades pedagógicas en el área de la educación no formal para diseñar y llevar a cabo actividades educativas que promuevan el conocimiento y la apreciación de la cultura de una manera activa.

El papel de los educadores culturales puede variar dependiendo del contexto en el que se desempeñe pudiendo trabajar en museos, centros culturales, escuelas, comunidades o cualquier otro lugar donde se promueva la cultura.

Ser educadora cultural implica tener la capacidad de promover y facilitar el aprendizaje y la comprensión de la cultura en diferentes ámbitos y contextos. Como objetivos principales destacaría: fomentar el interés por las diversas expresiones culturales y artísticas, así como el respeto a la diversidad cultural transmitir y difundir conocimientos y valores culturales, mediante la participación activa y crítica de las personas en la vida cultural de su entorno.

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EN TIEMPOS DE LA COVID-19

🎨Reconozco que en marzo de 2020 no imaginaba que la situación de pandemia mundial generada por la COVID-19 transformara sustancialmente mi desempeño como monitora cultural durante los campamentos de verano ofertados por el Museo Provincial de Cáceres durante el 2020 y 2021.

Mi primera lección aprendida es que la cultura no se detiene.

He necesitado todo este tiempo para observar y experimentar los profundos cambios generados desde entonces en el ámbito cultural. En concreto, en el Departamento de Educación.

Otra lección aprendida ha sido la flexibilidad para adaptarse a las circunstancias. Con más/menos recursos todas las instituciones museísticas del país han tenido que adecuar sus programaciones a un contexto de incertidumbre y trabajar bajo esta premisa desde entonces. Este punto ha puesto de manifiesto las carencias y desafíos de los museos españoles. Ante esta situación insólita, a pesar de «informes» y «estudios» varios de canales oficiales, todavía se necesita el paso del tiempo para ver realmente el alcance que la pandemia ha dejado tanto a los trabajadores como a los visitantes. Desde mi experiencia como monitora cultural en un departamento de educación tan consolidado como el del Museo de Cáceres, he tenido que buscar nuevas formas de transmitir toda la información al público infantil/juvenil con mascarilla y distancia de seguridad (más litros y litros de hidrogel). Subir el tono de voz, gesticular más con las manos y el resto del cuerpo, utilizar más láminas como apoyo visual durante las visita…

Tener claras las prioridades en el diseño y realización de visitas guiadas y actividades didácticas ha sido vital para asegurar la calidad de la oferta educativa en los museos ya que se incluyen a menudo la realización de talleres infantiles donde los protocolos anti-covid sí o sí debían aplicarse. Desde mi experiencia: reducción de grupos burbujas de trabajo, un monitor por cada grupo de trabajo creado, distancia entre puesto y puesto de trabajo, materiales individuales (lápices, rotuladores….) y desinfectar antes y después el espacio. en este sentido: CONVENCER que la cultura es segura. El ejemplo personal de cada compañero ha sido esencial para que las familias y participantes poco a poco vuelvan a disfrutar de las actividades ofertadas desde el Museo.

Por último, PACIENCIA y BUEN HUMOR ante las dificultades que se puedan presentar.

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¿QUÉ PUEDO HACER POR TI UNA HISTORIADORA DEL ARTE?

Hoy, 1 de junio,  desde la Asociación Profesional  Española de Historiadores del Arte (APROHA), proponen, por segundo año esta fecha, como día de los historiadores del arte para dar visibilidad de lo que hacemos y aportamos a la sociedad como profesionales del patrimonio histórico-artístico.

Mi historia es sencilla:  graduada  en Historia del Arte y Patrimonio Histórico-Artístico por la Universidad de Extremadura en el año 2014 especializándome en Mercado del Arte por la Universidad a Distancia de Madrid al año siguiente.  Más allá de ser el comodín perfecto en preguntas del famoso juego de preguntas y respuestas “Trivial” o similares, servir de  “orientador histórico-artístico” en viajes con familiares o amigos o que me consideren la “creativa” y “consultora artística” en cualquier grupo social… como graduada en Historia del Arte y Patrimonio-Artístico me  encuentro capacitada, entre otros aspectos, para  trabajar en equipos de  carácter interdisciplinar y  en un contexto internacional, he desarrollado habilidades para las relaciones interpersonales además de razonar de forma crítica y gusto estético, capacidad para reconocer la diversidad y multiculturalidad de la realidad en la que vivo y un alto  compromiso ético en el desarrollo de mis proyectos.

La docencia y la investigación son las vías más habituales en cuanto a salidas laborales. Pero existen más posibilidades: Protección y gestión del patrimonio histórico-artístico y cultural en el ámbito institucional y empresarial; conservación, exposición y mercado de obras de arte y difusión del patrimonio artístico. (Por ahora mis inquietudes personales y mi experiencia laboral han girado en torno a interpretación y producción, documentación y divulgación de contenidos de la historia del arte).

Todos estos perfiles profesionales nacen como consecuencia de un elemento esencial: la obra de arte. Ésta adopta diversas formas con fines distintos (ya sea para compartir y comunicar sentimientos, acontecimientos, ideas o pensamientos), y  evolucionando  a lo largo del tiempo. Por lo tanto, nuestro elemento de estudio es el objeto artístico nacido de la creación de un artista en un momento y circunstancias concretas y sus implicaciones a lo largo de la historia de la humanidad.

Casi nada ¿verdad?

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18 DE MAYO: DÍA INTERNACIONAL DE LOS MUSEOS 2020

Este año, la celebración del Día Internacional de los Museos está marcado por la incertidumbre de muchos profesionales de museos debido a los efectos laborales del COVID19.

Hoy mi recuerdo para todos los compañeros que trabajan de forma externa en el ámbito de los museos desarrollando su actividad de mediación y difusión del patrimonio histórico-artístico, ya que hemos visto como han empeorado nuestras perspectivas de trabajo a corto/medio plazo.

Si los visitante son  importante también lo son los trabajadores que hacen posible  transmitir el mensaje de las colecciones y obras de arte.

Ese aporte de valor lo hacen profesionales cualificados y en ningún caso debemos quedar excluídos del nuevo organigrama laboral tras la pandemia ni sustituidos por voluntarios.

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